Artistas escobarenses

Aldo Azamor: el peón, el caballo, la dama y el escaque

El ajedrez es un juego y un deporte. Juego inventado hace varios siglos que, prácticamente, ha permanecido sin variaciones. En el caso de Aldo Azamor, esta pasión por el juego se ha transformado en una forma de vida. Cuentan que el ajedrez se difundió en Europa durante el siglo XV como una evolución del juego persa llamado shatranj, que a su vez proviene de un juego hindú del siglo VI. La leyenda persa del juego indica que un rey mando a uno de sus magos a inventar un juego para no aburrirse y que, ante un invento tan genial, el rey le propuso un pago por el juego. Este inventor le pidió un grano por el primer casillero, dos granos por el segundo, y así el doble por cada escaque del tablero. Al llegar a un número elevado a la potencia 64, no alcanzaba toda la cosecha mundial para llegar a tal cantidad de granos.

Al transformarse en un deporte surgieron ligas, federaciones y campeonatos mundiales. Así se establece la épica de estos grandes deportistas, creativos, racionales, estudiosos, intuitivos, conservadores o revolucionarios, lanzados al ataque o defensivos a ultranza.

Aldo Azamor comparte esta pasión con la literatura. En este yeite, lo acompañan su hermano Fernando y su padre, Roque.

Aldo escribe cuentos y relatos, no todos ligados al ajedrez ni mucho menos pero algunas biografías de ajedrecistas lo inspiraron a novelar sus vidas o a relatar sus historias. Wilhelm Steinitz o Alekhine.

Dos generaciones en la literatura. Los Azamor son todos escritores. Siempre rebeldes, siempre preocupados por los oprimidos. Siempre creativos y unidos.

txt: Cristián Trouvé 

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